La lógica del instinto en Cervantes. Murdo Ortiz.

Capítulo uno:

La sociedad es una locura pronunciada en voz baja.

Capítulo dos:

Cuando no pinto, mi vida pierde su orden, también se vuelve gris e insípida. Cuando no tengo las manos manchadas de realidad cuento los días y las horas, el frío me desgarra a tirones de las carnes y mi sangre fluye mucho más lenta.

Capítulo tres:

No se puede ser feliz y consciente al mismo tiempo. Como ya sabes mi querido Sancho, hay cosas que cubrimos con pesadumbre acolchada. De ello estoy tan seguro como que el cuerpo deja de sentir para no sufrir más cuando un dolor muy grande le arremete. Pero las olas de lava crean en la orilla un margen cambembo en el que se puede vivir aunque sin respirar del todo.

En la mente todo se transforma, muta, se metamorfosea. Hablamos de la mente como plataforma de raciocinio con márgenes cambembos mi querido Sancho.

Capítulo cuatro:

La élite intelectual no será tan intelectual cuando piense que no le queda nada que aprender de cualquier otro individuo o grupo menos culto o erudito. En ese caso le llamaremos solo élite. Además quedarán contentos.

Capítulo cinco:

Cuidado con el concepto educación, porque cuando la educación es obligada, entonces se trata de disciplina. Disciplina de índole militar cuyo fin es el de abolir cualquier tipo de carácter revolucionario que quede en nuestro ADN.

Capítulo seis:

La cultura la escriben los políticos de turno y se imparte en los colegios como libros de texto mi querido Sancho.

Capítulo siete:

La razón, la moral, la ética, son inventos. El instinto es primitivo e intrínseco en el hombre.

Capítulo ocho:

No solo los molinos de viento, también me sugestionan las líneas discontinuas en la carretera como un ritmo de palmas hipnótico, los puntos de referencia en los mapas del tesoro, la lucha libre, el monstruo de Flatwoods, el Yeti, la Mujer Barbuda, la Pócima Mágica, las células microscópicas, las conchas marinas, las vistas satélite, las redes, las retículas, los entramados orgánicos, las rodajas de atún rojo, las Chirimoyas, los rituales avivados por las llamas del calor humano, la ausencia de lo matemático mirando una mancha aceitosa en el suelo, los procesos metamórficos en las bestias zoomorfas, el híbrido entre Antonio Mairena y Mao Tse Tung, los Guerreros del Espacio y los esquemas paradójicos en forma de mapas conceptuales que crean mis ojos cerrados por el cansancio de aquello a lo que llamamos realidad.

Capítulo nueve:

La monstruosidad encubierta como símbolo, teatro o efigie del por qué nos atrae lo siniestro, lo raro, lo abyecto; el jugar con lo estético en lo doliente, es como el seguir sonriendo después de una tragedia, para así poder continuar caminando, mi querido Sancho.

Capítulo diez:

Te ganarás el pan con el sudor de tu frente. Una de las frases que más daño nos ha hecho a lo largo de la historia mi querido Sancho.
Aún sigue resultando que las cosas poco elaboradas, si no conllevan sufrimiento alguno, no aportan dignidad al panorama. Panorama de mentes poco elaboradas. Atmósfera de bodegones muertos y naturalezas frías. De fantasías con freno de mano. De recovecos y entresijos a donde por miedo no llegamos.
La era del post bienestar, de las carreras de números, de los conflictos de ego que se alejan de la expresión y quieren ser arte, o al menos utilizar la palabra arte en sus enunciados.

Época de rastas en los parlamentos y de calvos con gomina, de poesía obsoleta, de que cualquier cosa en la tele la haga morbosa un pelele.
Al final la iglesia y gran hermano no son tan diferentes mi querido Sancho, solo recordar al padre apeles, predecesor del pequeño nicolás.

La carrera de los autos locos pero sin autos, la información y la ignorancia más cerca que nunca la una de la otra y seguimos dando vueltas en un bosque de círculos y círculos en un bosque de vueltas.

Capítulo once:

A veces hay que evadirse de la realidad para entrar en ella, conocer sus entresijos, huir de la norma y de lo normal, incluso de lo moral. Hay que jugar, anestesiando el contacto con lo tangible, sino te duele, sino te duermes, sino te mueres.

Capítulo doce:

El día que quemes tu coche, o lo cambies por un burro y te vayas a vivir al campo empezaré a creer que eres un anunnaki, mi querido Sancho, y no otra pieza más del sistema. Las cosas cambian con ejemplos y no con opiniones, miarmita. El dinero que pagas en las gasolineras crea un efecto mariposa, los chemtrails que tanto odias por ejemplo. Deja de viajar tanto en el audi y pasa más tiempo de barbacoa y parrillada de verduras con tus amigos. Con leña de encina. Deja de comer panga y come boquerones. Me tienes mosqueado.

Capítulo trece:

Por supuesto, pero el cambio hay que ponerlo en práctica. Estoy harto de decirte que alquilemos una choza en el campo y nos sembremos nuestras hortalizas. El burro lo compramos con lo que tenemos ahorrado y también hay bicicletas.

A la multitud ya no la puedes cambiar, son muchos siglos anclados al sometimiento. Si quieren aprender se les castiga como al bueno de Adán, entonces prefieren no moverse antes que sufrir tal castigo.

Hay que salir físicamente de la estructura social, es la única manera de evadirse de los convencimientos morales establecidos por la religión y la política. Es la única manera de dejarse explorar por el instinto.

Tailandia tiene unos paisajes muy bonitos, pero es lo mismo. Aunque sea más barato, es lo mismo. Que no te engañen mi querido Sancho, hay que encontrar un punto en el que ser felices e inteligentes a la vez y eso no se consigue viviendo en una sociedad inflamada de basura pagada a precio de bienestar. Hazme caso de una vez.

Capítulo catorce:

Cando utilizamos el concepto máscara, ya sea con fines de hipnosis social, adormecimiento global o para todo lo contrario y blasfemar desde la herejía, construimos una paradoja, ya que dicho significado implica directamente la

falsabilidad de su propia apariencia.
Si lo trasladamos al arte, la clave del entendimiento de una obra estaría en el análisis de esa proposición paradójica y no en la mera construcción física o

representativa.

Siempre ha existido la sátira por parte del pueblo frente a la política o la religión. Hubo tiempos en los que se encarcelaba a personas por ello. Pues bien, también hoy.

Capítulo quince:

No se compra con dinero, se compra con el tiempo que pierdes en ganar ese dinero.

Capítulo dieciséis:

No me cuentes tu dolor que yo ya tengo el mío, y cuando me lo cuentas duele más. Ya sé que no tienes la culpa de albergar tanto odio, la culpa la tiene tu ignorancia, el funcionamiento leve y repetitivo de tu cerebro, tu cuerpo inmóvil pasando horas mirando la tele, tu mente dormida mirando el fuego.

Quizás haya que construir aceras para que el dolor que nos sobra camine a sus anchas, pero a mi casa que no entre si viene a quedarse, por quedarse que se quede caminando por senderos infinitos. Por mí que cruce lindes de piedra caliza. Por mí que tenga cuidado con los cruces de lince, o con los cruces de lince con pastor alemán. Pero tu dolor es tuyo, mi querida Dulcinea, no lo compartas, no lo quiero.

Capítulo diecisiete:

Por su culpa duelen partes de mi cuerpo que no existen.

Capítulo dieciocho:

Solo hay una manera de ganarle al sistema. A un sistema condicionante, aplastante, a un paisaje de trampas, inquisidor; donde las leyes del mercado, las intenciones de las grandes empresas que gobiernan a los políticos y la ley

que impone el propio sistema judicial, no hacen más que castigar al castigado.

La constitución es pisoteada al antojo de las dictaduras de derechas. La realidad política hoy día es un circo y lamentablemente los pequeños partidos con inquietudes honestas no pueden crecer porque a quienes van enfocados sus fines ya pasan de participar en ellos, y con mucha razón por un lado. La nueva generación ya no cree en la democracia ya que no se ejerce democracia, siendo poco probable que suceda tal cosa.

Y seguimos preguntándonos para qué sirve el arte mi querido Sancho. Podemos seguir el curso de las trampas y los engaños, y conformarnos con llorar y patalear. Sigamos aceptando engaños que frustren nuestro futuro, dejemos de soñar y perdamos lo más vital de nuestros deseos en el camino, en un camino de agujeros que nos amargan la vida derrama tras derrama.

El arte es una lucha y también un arma, que nos recuerda que el hombre aun es libre. Es una de las cosas que hace el ser humano por el mero hecho de ser humano. Otra es amar, y el arte si no es amor no es nada, mi querido Sancho.

Capítulo veinte:

Como mejor se pinta es a brochazos.

Capítulo veintiuno:

Tanto va el cántaro al río, que no tiene sed.

Capítulo veintidós:

Me gustaría salvarme de las llamas del infierno pero queda poco tiempo y dios es muy teórico, el demonio tan pragmático. El primero me perdone por mi génesis miscelánica blasfema. Me perdone por la tripofobia que mis pensamientos generen a mis hermanos. Por inventarme palabras. Por intentar conocer el núcleo de mi genoma.

Prometo que si me perdona volveré a hacer lo mismo. Ser libre. Y luchar contra el apocalipsis en la carne viva de sus adentros.

Capítulo veintitrés:

Hay que recordar siempre el horizonte visto desde la cima y que poco antes fue la cima el horizonte.

Capítulo veinticuatro:

Te entiendo perfectamente y también comparto tu postura, mi querido Sancho, ya que considero que se pueden tener muchas inquietudes en base a la sostenibilidad e incluso llevar a cabo muchas de ellas.
Yo lo que pongo de manifiesto es que separar el plástico no es reciclar, mucho menos un proceso de sostenibilidad ecológica, ya que esto conlleva a otro proceso de transformación del que solo se benefician las grandes empresas, poniéndote a ti a trabajar de gratis como sucede en las gasolineras de autoservicio, cuando utilizan tu propia vergüenza contra ti mismo para que recojas la bandeja de la hamburguesería de renombre o cuando le haces el estudio de mercado de forma gratuita al jefe de la empresa pertinente dándole tu código postal. Por no decir que este proceso industrial que usa la palabra “reciclaje” como estandarte, también contamina, por lo que no encuentro aquí la rentabilidad ecológica.

Añado a esto la tontería de que los camiones del ayuntamiento lo recogen todo en el mismo camión cuando hay falta de presupuesto, sin penalización alguna para el ayuntamiento de turno.

Creemos que reciclamos rompiendo el vidrio dentro de contenedores. Yo creo que si quieres reutilizar algo lo puedes hacer tu mismo y si deseas que tu iniciativa surta efecto puedes exponer tus argumentos simplemente a tus

amigos, y si te interesa, hacerlo mediante una red social.
Gracias por no quedarte callado y decir lo que piensas, mi querido Sancho.

Supongo y medito que es la forma más rentable para que de manera general, la mayoría de los humanos recojan la basura, pero no es reciclaje, no es reutilización, creo que simplemente se trata de transformar de nuevo el producto comercial con material de desecho, por lo tanto de bajo coste.

Capítulo veinticinco:

Por supuesto mi querido Sancho; si te he ofendido, que creo que no es así, te pido mil disculpas, ya que jamás pretendería ofender a alguien a quien admiro.

Capítulo veintiséis:

Sí que soy consciente de que es la mejor de las formas para que los distintos

materiales se quemen (reduzcan) de la manera más eficaz, pero no creo que esto suponga la sostenibilidad que nos prometen (venden). Ya que no se utiliza para bienes comunes como crear molinos de viento. A las empresas de las que hablamos no les conviene frenar el avance tecnológico en cuanto a la utilización de materiales, ni en ningún otro sector del proceso productivo. Por moral no lo hacen con el negocio de las armas, no lo van a hacer con las botellas de ginebra.

Capítulo veintisiete:

Tanto va el cántaro al rio, que se vuelve impermeable.

Murdo Ortiz

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~ por NandoProjects en 28/04/2016.

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